sábado, 11 de abril de 2015

"El mundo de ayer", de Stefan Zweig




Saludo a mis amigos. ¡Ojalá puedan aún ver el amanecer! Yo, demasiado impaciente, me adelanto a ellos.


(Final de la nota de despedida de Stefan Zweig, antes de suicidarse junto con su esposa el 22 de febrero de 1942)





No puedo recomendar un libro solo de Stefan Zweig; todos son sublimes. Pero para entender el mundo que le tocó vivir resulta muy interesante su autobiografía El mundo de ayer: Memorias de un europeo. En esta obra, honesta y bella, el autor nos describe algunas de sus vivencias. Sus encuentros con otros escritores e intelectuales de la época, sus viajes por Europa y América, y multitud de anécdotas.
Como en tantas otras biografías, El mundo de ayer es también el retrato de una época, como todas, cambiante.
He seleccionado algunos fragmentos que nos dan una idea de la lógica angustia con que Zweig vivió, al final de sus días, el auge del nazismo. Espero que sirvan de anzuelo –lo escribo desde el cariño- para que quien todavía no ha leído a Zweig se anime a hacerlo.
Sin más, os dejo con las palabras del escritor.


En la página 455 de la edición en castellano de Quaderns Crema.

“La inflación, el paro, las crisis políticas y, no en menor grado, la estupidez extranjera habían soliviantado al pueblo alemán: para el pueblo alemán el orden ha sido siempre más importante que la libertad y el derecho. Y quien prometía orden (el propio Goethe dijo que prefería una injusticia a un desorden) desde el primer momento podía contar con centenares de miles de seguidores”


Página 483

“Se respiraba en el aire el advenimiento de una decisión final y yo, que participaba de la tensión general, recordé sin querer las palabras de Shakespeare: so foul a sky clears not whitout a store (Un cielo tan cargado no se despeja sin tormenta)”


Página 487

“En estas últimas décadas Europa y el mundo casi han olvidado lo sagrados que eran antes los derechos de las personas y la libertad civil. Desde 1933, registros, detenciones arbitrarias, confiscaciones de bienes, expulsiones de los hogares y de la patria, deportaciones y cualquier otra forma de humillación se han convertido en algo habitual, casi natural; no recuerdo a ninguno de mis amigos europeas que no hay padecido una cosa u otra”


Páginas 493

“Una y otra vez se pretendía hacer creer que Hitler sólo quería atraer a los alemanes de los territorios fronterizos, que luego se daría por satisfecho y, en agradecimiento, exterminaría al bolchevismo; este anzuelo funcionó a la perfección”.


Página 499, cuando su barco hace escala en Vigo, camino de Sudamérica. En los inicios de la Guerra Civil española.

“Llevaban uniformes nuevos y relucientes, fusiles y bayonetas; bajo la vigilancia de unos oficiales fueron cargados en automóviles igualmente nuevos y relucientes y salieron como una rayo de la ciudad. Me estremecí. ¿Dónde lo había visto antes? ¡Primero en Italia y luego en Alemania! Tanto en un lugar como en otro habían aparecido de repente esos uniformes nuevos e inmaculados, los flamantes automóviles y las ametralladoras. Y una vez más me pregunté: ¿quién proporciona y paga esos uniformes nuevos? ¿Quién organiza a esos pobres jóvenes anémicos? ¿Quién les empuja a luchar contra el poder establecido, contra el parlamento elegido, contra los representantes legítimos de su propio pueblo? Yo sabía que el tesoro público estaba en manos del gobierno legítimo, como también los depósitos de armas. Por consiguiente, esas armas y esos automóviles tenían que haber sido suministrado desde el extranjero y sin duda habían cruzado la frontera desde la vecina Portugal. Pero, ¿quién los había suministrado?¿Quién los había pagado? Era un poder nuevo que quería el dominio, el mismo poder que actuaba aquí y allá, un poder que amaba la violencia, que necesitaba la violencia y consideraba debilidades anticuadas todas las ideas que nosotros profesábamos y por las cuales vivíamos: paz, humanidad, entendimiento mutuo. “


Página 507

“Después del segundo día ya no previne a nadie más. ¿Para qué inquietar a alguien que no desea ser inquietado?”


Página 514

“En efecto: tal vez nada demuestra de modo más palpable la terrible caída que sufrió el mundo a partir de la Primera Guerra Mundial como la limitación de la libertad de movimientos del hombre y la reducción de su derecho a la libertad. Antes de 1914 la Tierra era de todos. Todo el mundo iba adonde quería y permanecía allí el tiempo que quería. No existían permisos ni autorizaciones; me divierte la sorpresa de los jóvenes cada vez que les cuento que antes de 1914 viajé a la India y América sin pasaporte y que en realidad en mi vida había visto uno. La gente subía y bajaba de los trenes y de los barcos sin preguntar ni ser preguntada, no tenía que rellenar ni uno del centenar de papeles que se exigen hoy en día. No existían salvoconductos ni visados ni ninguno de estos fastidios: las mismas fronteras que hoy aduaneros, policías y gendarmes han convertidos en una alambrada, a causa de la desconfianza patológica de todos hacia todos, no representaban más que líneas simbólicas que se cruzan con las misma despreocupación que el meridiano de Greenwich.  Fue después de la guerra cuando el nacionalsocialismo comenzó a trastornar el mundo, y el primer fenómeno visible  de esta epidemia fue la xenofobia: el odio, o por lo menos, el temor al extraño.”


Página 526

Hablando de Sigmund Freud…

“Me dijo un día: “Existe tan poca verdad al ciento por ciento como alcohol puro””





sábado, 14 de marzo de 2015

Sobre la necesaria suspensión de la final de la Copa del Rey


30 de mayo de 2015: final de Copa entre Athletic Club de Bilbao y  FC Barcelona. Sí, otra vez.
Los aficionados al fútbol estamos de enhorabuena. Una fiesta que trasciende lo que son los noventa minutos (o más) de partido. Por un día las grises carreteras de este país se teñirán de colores llampants: azul, grana, rojo, blanco, amarillo, verde,… ¡Qué bonito! Cientos de autocares, trenes, coches particulares, aviones, motocicletas, triciclos y demás vehículos por imaginar harán temblar el asfalto de este vasto Reino.
La ciudad monótona despertará ese día con la algarabía, los cánticos, las camisetas y las banderas de las dos aficiones apostadas en los abrevaderos de la ciudad. Una fotografía inmortalizará ese abrazo simpático y fraternal entre un aficionado del Barça y otro del Athletic, ojos vidriosos y bota de vino alzada. Aficiones agermanades.  No puedo imaginar una final de Copa más amistosa, valga la contradicción. Y, sin embargo,…

Lo de siempre: los cuatro desalmados que lo joden todo. ¡¿POR QUÉ?!  -clamo al cielo- Si solo es un partido de fútbol -que diría el inefable Josep Pedrerol-  ¿Qué sentido tiene politizarlo? Convertir una fiesta del fútbol en un acto reivindicativo de la nación… española.  Si no se toman medidas ocurrirá lo predecible. En el palco se colarán con sus trajecitos recién planchados Su Majestad el Rey, el Presidente del Gobierno y otras autoridades. Y un saboteador, confabulado con ellos, hará sonar el himno nacional por megafonía.
¡Qué triste manera de arruinar un partido de fútbol!
¡Ya está bien, hombre! –como también diría el impostado Pedrerol- cada año lo mismo, siempre mezclando fútbol con política. No debemos tolerarlo. A la politización de acontecimientos deportivos, ¡tolerancia cero!


He estado reflexionando durante estas últimas semanas y he aquí mi humilde propuesta para acabar de una vez por todas con la violencia legal en el fútbol. Sugiero que el día de la final, cuando esté a punto de comenzar el partido, si aparecen en el palco las autoridades  -que lo harán- y suena el himno nacional –que sonará-, los jugadores se nieguen rotundamente a jugar el partido. Así de claro, se suspende el partido, y se celebra tres días más tarde a palco cerrado. Sin autoridades y sin megafonía, solo furbo.

miércoles, 28 de enero de 2015

La Biblioteca Jovellanos está enferma

Este invierno la gripe ha sido muy fuerte. Entre sus víctimas se encuentra la biblioteca “Jovellanos” de Gijón, la más importante de esta ciudad. Es una biblioteca pública y, tal vez por ello, su salud está algo quebrantada.
El lunes pasado acudí con intención de hacer uso de ese templo del conocimiento. Lo típico: devolver un libro, buscar otro, recoger una película, “La delicadeza”,  y entrar en el WC. Pues bien (mal, debería decir), mi gozo en un pozo, y mi vejiga que tampoco entendía nada. Puertas incomprensiblemente cerradas y un letrero que decía llanamente: “Lunes 26 y martes 27 cerrado por la tarde”. Ninguna explicación de tan inusual cierre.  Es la primera vez que me sucede esto (me refiero a que la biblioteca esté cerrada en horario de apertura, no a lo de la vejiga que ya me ha ocurrido otras veces).
Curiosamente, a través de las ventanas se veía luz. Los bibliotecarios deben estar ahí agazapados y no nos quieren abrir, pensé maliciosamente…
Al día siguiente llamé por teléfono a la biblioteca para pedir explicaciones. Me atendió una voz de varón que, amablemente, me dijo que en los últimos tiempos la Administración habían reducido enormemente la plantilla de funcionarios, y que, teniendo en cuenta que es necesario un número determinado de trabajadores para poder abrir la biblioteca, cualquier incidencia –en este caso la baja por enfermedad de algunos trabajadores- imposibilitaba su apertura. Creo que se desahogó conmigo; están sufriendo, como tantos otros colectivos de trabajadores,  los efectos de (el pretexto de) la crisis. No hacía falta que me insinuara que lo que debía hacer era una queja formal.

Utilicé un formulario que proporciona la propia página Web de la biblioteca para elevar mi queja. La respuesta, que reproduzco (o sea, copio y pego) al final de este post para quien tenga curiosidad, me da la razón sobre mi queja, explica las razones que ya sabemos, y añade –detalle importante- que, según la Ley, los centros culturales gestionados por el Principado de Asturias (bibliotecas, museos y archivos) no tienen la consideración de sectores prioritarios a los efectos de la contratación de personal interino para cubrir ausencias.
¡Chúpate esa!  Los centros culturales (a los efectos de bla, bla, bla,.. y según el artículo tal y cual, de la Ley su puta madre…) ¡NO SON SECTORES PRIORITARIOS!

Sobran las palabras, sobran los motivos…


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Respuesta dada por el responsable de la Biblioteca:

Buenas tardes

En contestación a su correo no puedo sino darle toda la razón del mundo y decirle que, como usted, todos los que trabajamos en esta Biblioteca estamos sumamente indignados y preocupados con la situación actual. Como usted bien puede suponer el cierre de un servicio público no es un asunto banal ni una decisión que se toma a la ligera pero a veces no queda más remedio cuando, como ayer y hoy, no se cuenta con un mínimo de personal para poder cuidar de las instalaciones y atender convenientemente a los usuarios. Actualmente el 40% del personal que tiene encomendado la apertura y cierre de las instalaciones, así como la atención a los usuarios en los mostradores de préstamo y de información, está de baja por enfermedad (en algunos casos, bajas muy largas) y ni se cubren ni hay visos de que se vayan a cubrir a corto o medio plazo. Evidentemente, estoy hablando de bajas por enfermedad, de cubrir ausencias por vacaciones, permisos, etc. ni se plantea el tema.

Los centros culturales gestionados por el Principado de Asturias (bibliotecas, museos y archivos) no tienen la consideración de sectores prioritarios a los efectos de la contratación de personal interino para cubrir ausencias. Si le apetece puede leerse el  Acuerdo de 16 de abril de 2014, del Consejo de Gobierno, por el que se establecen las directrices de contratación de personal temporal y nombramiento de funcionarios interinos y de personal estatutario temporal en 2014 (BOPA 24-4-2014) en el que se establece que "Durante el ejercicio 2014 no se procederá a la contratación de personal laboral temporal, ni al nombramiento de funcionarios interinos o de personal estatutario temporal, salvo en casos excepcionales y para cubrir necesidades urgentes e inaplazables que se restringirán a los sectores, funciones y categorías profesionales que se consideren prioritarios o que afecten al funcionamiento de los servicios públicos esenciales". Y la biblioteca no es un sector prioritario ni esencial. Lo son los centros de salud, los educativos, la justicia y otros cuantos, pero no lo son los centros culturales (el Acuerdo es de 2014, pero de momento vale también para este año)

Con esto quiero decir que la situación que hemos vivido estos días (y que se viene repitiendo ya varias veces desde el año pasado) puede dejar de ser una anomalía en el funcionamiento de la Biblioteca para pasar a ser lo "normal" (es decir, lo habitual). Máxime cuando las ausencias de los trabajadores son repentinas y hay que cerrar sobre la marcha.

Por último, le comunico, para su conocimiento, que hasta nuevo aviso el horario de la Biblioteca, de Lunes a Viernes, será de 9 a 15 H. y de 17 a 21 H.


Un saludo


domingo, 14 de diciembre de 2014

La Marató de TV3 o la cultura de la limosna

Como cada año por estas fechas tan sensibleras, TV3 apela a la conciencia de los ciudadanos para colaborar con donativos por una “causa justa”.  La especialidad de La Marató de TV3 es la obtención de recursos económicos para la investigación científica de enfermedades que, hoy por hoy, no tienen cura.
Últimamente, y en clara relación con la crisis económica, están proliferando este tipo de iniciativas. Y esto me preocupa.
Siempre he pensado que la limosna es un acto de limpieza de conciencia por parte de quien la da, y de una miserable prórroga para quien la recibe. Y en todo caso, jamás ha servido para erradicar la pobreza.
Desde una concepción individualista de la sociedad; la postulada por la ideología neoliberal –recordemos que Margaret Thatcher decía que la sociedad no existía, que sólo existían individuos y familias-,  desde esa perspectiva, tal vez tenga sentido la limosna o los donativos.
Sin embargo, para los que creemos en otro tipo de sociedad, esa demostración de solidaridad estaría, en mi opinión, mal encauzada.
Si entendemos, y no debe ser tan extraño cuando se contempla también en la Declaración  Universal de los Derechos Humanos, que todas las personas tienen derecho a una vida digna, ¿quién es responsable de velar por el cumplimiento de ese derecho cuando las personas por si mismas no pueden acceder a esa dignidad? En mi opinión, el Estado. O sea, las instituciones que conforman el Estado.

A menudo, cuando hablo de este tema con amigos o familiares la réplica suele ser: “Ya, debería ser el Gobierno, pero si ellos no lo hacen, ¿qué?, ¿dejamos que se mueran?, ¿no colaboramos con la financiación en investigación de enfermedades?
Admito que no tengo una respuesta del todo convincente para ellos. Y sin embargo, sigo pensando que es un error. No exigir a los Gobiernos que cumplan su cometido, y hacerles el trabajo, no soluciona los problemas, y, además, les sirve en bandeja de plata una coartada perfecta para desatender sus responsabilidades. Sería fantástico que estas fundaciones que organizan estas campañas solidarias, en lugar de exigir dinero a los ciudadanos, exigieran responsabilidad al Gobierno. Pero sospecho que eso no les interesa.

En este circo de donaciones lo más patético se produce cuando grandes empresas como El Corte Inglés o Microsoft, por poner algún ejemplo, presumen de solidaridad mediante donaciones, que pueden parecen considerables para un ciudadano pero que son calderilla para ellos. Evidentemente, para estas empresas se trata de un intento de limpiar su imagen, y no un acto generoso y desinteresado. Esas mismas empresas, no tienen remilgos en explotar a sus trabajadores, y en pagar los menos impuestos posibles, no fuera que con esos impuestos se atendieran gastos sociales. ¡Hipócritas!


jueves, 20 de noviembre de 2014

El 11-N

Asumo toda la responsabilidad sobre los hechos acaecidos el pasado 11 de noviembre. Me declaro como el único autor intelectual y material de la consulta ilegal que realicé en el aula de francés de la E.O.I.  de Gijón donde acudo regularmente martes y jueves a las 18:30.
A continuación expondré sucintamente los hechos tal como sucedieron.

Todo empezó como una inocente actividad escolar. Cada alumno debía preparar un tema de su elección y, llegado el día, exponerlo en clase para suscitar a continuación un debate. No es necesario decir que la elección de un tema controvertido favorece una participación más entusiasta.

El día 11 de noviembre era el día de mi intervención. Para la exposición me limité a hacer una breve aproximación histórica al fenómeno del nacionalismo y al concepto de difícil definición de Nación. Retrocedí a los siglos XVIII y  XIX, época en se gestaron  los Estados-nación que hoy conocemos. Hablé de la necesidad de “nacionalizar” a la población, es decir, de infundir en los habitantes el sentimiento de pertenencia -antes inexistente- a la Nación que iba a legitimar el Estado. La creación de un armazón jurídico (Constitución, Leyes, Instituciones,…), pero también la creación de una identidad común. Utilización de símbolos (banderas, himnos, canciones patrióticas, monumentos, conmemoraciones, nombres de calles,…); construcción de una Historia nacional, con buenas capas de maquillaje y de invención; de una cultura nacional. Una literatura romántica que exalta los valores del pueblo; en pintura, una temática donde proliferan temas “nacionales”; una música nacionalista, etc. Por otro lado, la obligatoriedad del servicio militar, máxima expresión del amor a la patria (estar dispuesto a matar y a morir por ella); y finalmente el crucial papel de la escuela en la “nacionalización” de la población.  Mencioné otros aspectos pero no quiero extenderme más en esto.

Para el debate propuse centrarnos en el conflicto actual, aunque viene de lejos,  entre el Estado central y los nacionalismos periféricos. Todos lo teníamos en mente, y de hecho hablamos de él:  el procès sobernanista  catalán.

Hablar del tema nacionalista es casi siempre delicado. La mayor parte de las personas nos aproximamos a él más desde el corazón que desde la cabeza, por lo que se hace difícil razonar.

Para mi sorpresa, el debate no resultó tenso, ni demasiado controvertido, mas al contrario, hubo una opinión generalizada de que a los catalanes (y a los vascos)  debía reconocérseles el derecho a decidir si desean constituirse en Estados propios.

Hasta ese momento no había cometido ningún delito, creo.

Como colofón a mi intervención, y es aquí donde puedo tener problemas con la Justicia, propuse a mis compañeros un experimento. Por un rato les hice sentirse diputados del Congreso. Votarían una propuesta de modificación de la Constitución.
El artículo 2 del Titulo Preliminar donde actualmente reza: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles,…”, ese tenor literal proponía cambiarse por el siguiente: “La Constitución se fundamenta en el principio de plurinacionalidad del Estado español y reconoce el derecho de autodeterminación de las naciones que lo integran”.

Rogué a sus señorías que votaran en conciencia, con responsabilidad e indisciplinadamente, es decir, sin disciplina de voto.

A continuación  hice pasar una urna con forma de bolsa de plástico donde los diputados y diputadas debían introducir un trozo de papel donde habrían escrito “oui”, “non” o  dejado en blanco.

Un diputado honesto hizo el recuento:

Votos favorables al cambio constitucional: 9
Votos en contra: 4
Votos en blanco: 2
Votos nulos: 0

De 15 diputados que estábamos presentes 9 habíamos votado a favor de la reforma. Es decir, había una mayoría necesaria, 3/5, para modificar la Constitución.


Este escrito es una confesión en toda regla. Es probable que en cuanto la Fiscalía tenga conocimiento de estos hechos los ponga en conocimiento de la Audiencia Nacional y se abran diligencias para esclarecen si he cometido algún delito.
No anhelo convertirme en héroe ni en mártir, sólo me mueve una profunda convicción democrática. Si alguna vez me sientan en el banquillo de los acusados declararé que yo pensaba que vivíamos en una democracia, por eso hice lo que hice. Sé que el desconocimiento de la Ley no exime de su cumplimiento, pero no tengo mejor argumento.
Las cárceles están llenas de inocentes y las calles llenas de criminales con zapatos lustrosos.

El mundo al revés, que diría Eduardo Galeano.


domingo, 12 de octubre de 2014

Charla relajada sobre la cuestión catalana












Ayer estuvimos reunidos unos amigos en una céntrica cafetería de Gijón. Charlamos de manera distendida sobre distintos temas de actualidad personal y social, y en un momento dado, alguien me espetó: y tú ¿qué piensas sobre lo que ocurre en Catalunya? Sonreí, sólo me faltó decir me alegro de que me hagas esa pregunta. Siendo yo catalán esperaban mi respuesta con un punto de morbo.
Pues bien –empecé- mi opinión sobre el tema es muy minoritaria del Ebro para abajo, pero como amigo vuestro que soy os debo una explicación, y esa explicación que os debo os la voy a dar. Estoy totalmente a favor de que los catalanes decidan sobre su futuro, ¿por qué no? Yo creo en el derecho de autodeterminación de los pueblos. Pero no sólo de Catalunya sino de cualquiera. Si Extremadura quisiera ser independiente, ¿qué problema habría? No sacralicemos las fronteras, por favor.
Seguí con mi perorata. Pienso –añadí- que no sólo tienen derecho a decidir, sino que tampoco tienen por qué fundamentar su petición en nada. Ni particularidades históricas, ni culturales, ni lingüísticas, ni déficit fiscal…ni nada. Además, creo que la consulta debería ser vinculante.
¿Que la Constitución no lo permite? Tanto peor para ella, que cambien los artículos necesarios, que ya tienen experiencia en ello.
Mirad –continué- esto es como un matrimonio. Si una de las partes quiere separarse está en su perfecto derecho a hacerlo, no necesita de la aprobación de la otra, y tampoco tiene por qué fundamentar ante el juez ni ante nadie cuáles son las razones de su deseo de separarse. Basta su mera voluntad de hacerlo.
Y todo esto –aclaré- lo pienso porque me parece debe ser así, y no por algún interés particular. De hecho, en mi situación personal una eventual independencia de Catalunya no sólo no me beneficiaría sino que podría perjudicarme. Por tanto, no es mi deseo que Catalunya se independice de España, pero entiendo que eso es algo que solo compete a los que viven, trabajan (y roban) en Catalunya.

Asimismo –añadí-  esta histórica cerrazón del gobierno central y de Las Cortes a reconocer el derecho de autodeterminación, en realidad sólo consigue incrementar los deseos de separarse. Posiblemente con una visión y una organización de  una España verdaderamente plurinacional las periferias se sentirían más cómodas dentro del Estado español.

A modo de conclusión les dije que me encantaría que este tema se resolviese de una vez por todas. Que toda la energía empleada en la “cuestión nacional” se la estamos quitando a la lucha por problemas, en mi opinión, más acuciantes. Aquellos que guardan relación con el bienestar material de los ciudadanos. La lucha contra el despotismo y los excesos del neoliberalismo económico, por la recuperación del Estado del bienestar, y, si el tiempo y la correlación de fuerzas lo permiten, la transformación social hacía sociedades más justas e igualitarias.
Por otro lado, en el capitalismo del siglo XXI habría que preguntarse qué significa que un país sea independiente. ¿Acaso es España independiente?

El asunto da para mucho más pero alguien, creo que mi mujer, propició un cambio de tema. Sospecho que está cansada de oírme hablar de él.

En general, me parece que el grupo allí reunido pensaba de manera similar a la mía, al menos decían estar de acuerdo en que los catalanes tienen derecho a decidir su futuro. Por desgracia me parece que a la derecha del Ebro ellos también son minoría.




sábado, 20 de septiembre de 2014

Chavs: la demonización de la clase obrera


Si, como dice Owen Jones en su excelente ensayo Chavs: la demonización de la clase obrera, Gran Bretaña era en 1979 una de las sociedades más igualitarias de Occidente y treinta años después es una de las menos igualitarias, ¿qué ha ocurrido?

La figura de Margaret Thatcher con sus políticas neoliberales, y la herencia del thatcherismo, hoy vigente, explicarían esta terrible involución.
En cierta ocasión le preguntaron a la dama de hierro cuál había sido su mayor éxito político y no dudó en responder: Tony Blair y el nuevo laborismo. El Partido Laborista, su adversario, había cambiado de opinión (¿de bando?).

En Chavs: la demonización de la clase obrera, Owen Jones retrata lúcidamente la  actual sociedad británica.
La destrucción del la industria, la precarización de los nuevos trabajos en el sector servicios, el falso mensaje “todos somos de clase media”, criminalizando a la clase trabajadora (de la que forma parte la mayoría de los británicos), el elitismo de la clase política, el racismo, el tratamiento de la inmigración, etc. son algunos de los puntos que analiza este joven (30 años) periodista británico.

Es un libro muy recomendable. Y no solo para entender el país británico sino también para entretejer paralelismos con España y con el resto de Europa; con la crisis de la socialdemocracia y el triunfo aplastante, aunque no definitivo, del neoliberalismo.
Y, por supuesto, con las respuestas que el mismo está provocando...