jueves, 2 de abril de 2020

Angoisse


Angoisse. Oui, je crois que «l'angoisse» est le mot qui définit le mieux les sentiments qui m'ont saisi depuis que l'isolement de la population a été décrété. Ce n'est que le quatrième jour, mais j'ai déjà perdu le compte du jour où nous vivons; Je dois vérifier le calendrier pour m'assurer du jour où je vis car tous les jours sont les mêmes. Bien sûr, on essaie de profiter du temps pour faire des choses en suspens, si l'on peut parler de "choses en suspens" quand la vie prend une autre dimension. Le simple fait de faire les courses est devenu une bénédiction du ciel puisque c'est l'une des rares possibilités d'accéder à la liberté qu'offrent les rues vulgaires de notre quartier. Ma femme et moi nous disputons constamment pour faire les courses, c´est drôle quand même.
Je me suis toujours considéré comme une personne casanière, et pourtant, maintenant je donnerais un doigt pour flâner en toute impunité à travers ma ville morte. Et le pire, c'est que personne ne sait combien de temps cela peut durer : un mois, deux mois, qui le sait…
Je n'ai jamais pensé que je pourrais envier les maîtres qui ont un chien pour se promener.


domingo, 22 de marzo de 2020

CORONA VUELING



Hace unos días recibo un email de Vueling comunicándome que mis vuelos de Semana Santa a Barcelona están cancelados por la crisis del coronavirus. En ese email me ofrecen dos alternativas: cambiar mi vuelo para uno anterior o uno posterior hasta 60 días abonando la diferencia si es más caro (si es más barato no devuelven nada, faltaría más), o bien el reembolso. No tengo dudas, ya en la página web de Vueling le doy a la opción de “Reembolso”. Voy aceptando varias páginas para hacer ese trámite. Debo decir que en todo momento sólo se menciona la palabra reembolso, sin ninguna información adicional, por lo que cualquier observador imparcial, creo, tenderá a dar por sentado que te van a devolver el dinero. El trámite es muy sencillo, realizado con éxito –me dice la web- y añade que recibiré un email de confirmación.

A continuación recibo un email en el que dice textualmente: “Si su solicitud es de reembolso, recibirá un correo electrónico en los próximos 10 días con un bono por el importe total de su reserva para usar en su próximo viaje. El cupón es válido para todas las compras a través de la página web de Vueling hasta el 31 de diciembre de 2020.” 

¡Eh! ¿un bono? ¿que además caduca este mismo año? Que hijos de puta, pienso. Sinvergüenzas, estafadores, y otras lindezas que prefiero no reproducir aquí. El mismo email me ofrece la oportunidad de responder: “Por favor, utilice esta referencia para futuras consultas sobre este caso, o responda a este mismo correo electrónico.”

Respondo al correo exigiendo la pasta, la guita, la plata, el parné, el dinerito contante y sonante. No lo digo con estas palabras, por supuesto, pero se me entiende todo.
Inmediatamente recibo un email que no dice nada sustantivo, que no aclara, donde se dice que puedo gestionar mi reserva en la página web (lo intento pero no hay posibilidad de solicitar el dinero).

Yo, incombustible, insisto con otro correo. Automáticamente recibo otro email donde me dice literalmente: Tras haber dado  resolución a su reclamación en nuestro anterior escrito, hemos vuelto a revisar el caso que nos ocupa, comprobando nuevamente que nuestra compañía actuó en todo momento conforme a nuestras Condiciones de Transporte y a la Normativa Europea vigente de Navegación Aérea.

¡¿Que han vuelto a revisar el caso?! ¡Pero si no ha dado tiempo, mamones! Si me habéis respondido ipso facto.

El mecanismo está claro. Es obvio que ningún ser humano lee los emails de reclamación, no he conocido a nadie que lea tan rápido. El programa está configurado para responder automáticamente con mensajes vagos, genéricos,  y siempre denegatorios. Ni siquiera disimulan dejando pasar unas horas.

Estoy convencido que si les escribiera un email con cualquier escrito, por ejemplo, “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre…”, la respuesta sería la misma. Y si les escribiera un texto del siguiente tenor: “Yo, (mi nombre), en pleno uso de mis facultades mentales deseo legar todos mis bienes a la compañía VUELING AIRLINES,…” también en ese caso responderían: “Una vez más, lamentamos no poder proceder a su petición en los términos que usted nos solicita. Por ello, procederemos a cerrar el caso dando por finalizada la tramitación del mismo.”

En fin, esto es lo que hay.

domingo, 2 de febrero de 2020

Librerías



En el barrio de La Arena de Gijón, donde bajo los adoquines está la playa,  había una pequeña librería que se llamaba…bueno, no recuerdo su nombre. Hacía esquina, y cada vez que pasaba por ella me detenía en el escaparate para curiosear libros de la misma manera que otras personas se paran frente al aparador de una zapatería o de una tienda de ropa. Tal vez entré alguna vez, pero lo que es seguro es que nunca compré. Y cerró. Ahora, cada vez que paso por esa esquina, el aspecto desolado de la tienda me produce tristeza y remordimiento…si hubiese comprado algún libro…

Hace poco abrieron otra librería en una calle no muy lejana de la anterior. Tal vez fue una reencarnación, pues es bien sabido que los libros tienen alma. Un día entré para echar un vistazo, me gustó, pero marché sin comprar nada. Hay muchos libros que quiero leer, pero hace tiempo mi mujer me dio un ultimátum: ¡los libros o yo, los dos no cabemos en esta casa! Y ya se sabe que ante la duda…Además, hay otra razón por la que no suelo comprar libros: soy un pertinaz usuario de bibliotecas públicas, modestia aparte, así que casi todo lo que consumo vía ocular es de propiedad pública. Sin embargo, a veces, como a todo mortal, me gusta darme un capricho. Había leído excelentes críticas de un ensayo sobre China titulado Roja y gris: Andanzas y tribulaciones de un joven corresponsal en China, de Javier Borràs Arumí, así que ayer sábado decidí acudir a esa librería con objeto de hacerme con él. Pregunté directamente al librero; conocía el libro (albergo serias dudas de que un empleado de la librería de El Corte Inglés supiese de su existencia), lo tuvo –me dijo- pero no le quedaba ningún ejemplar. Con cara compungida, casi pidiendo disculpas, me dice que podría pedirlo, pero que hasta el viernes próximo no le llegaría pues esa editorial no sirve con rapidez. Le digo con una sonrisa que no tengo ninguna prisa, que me lo encargue.

Cuando salí de la tienda me dio que pensar, y lo comenté con Laura, la decepción que parecía sentir el librero por no poder ofrecerme el libro con mayor premura. El caso es que una espera de seis días para un libro – ¡si fuese un fármaco (o droga)!- no me parece que sea un plazo inasumible. Reflexioné que en aras de una eficiencia mal entendida, todos nos hemos contagiado de ese síndrome Amazon por el que una espera de más de 24 horas por cualquier bagatela resulta inaceptable. Rara vez se cuestiona un modelo de negocio que explota salvajemente a los empleados, que deben atender las comandas a golpe de cronómetro y en tiempo record, literalmente.






jueves, 21 de noviembre de 2019

Lola


Maintenant qu´il est mort, je peux vous raconter son histoire, notre histoire. En ce temps-là, Marcel était mon meilleur ami; nous étions inséparables, comme les doigts de la main. Nous nous connaissions depuis l'école primaire, et tout partager deviendrait notre devise. Mais cette histoire commence en 19…

Nous suivions des études d´Economie à la Sorbonne. Marcel était beau, bon vivant, gai, un séducteur à tous points de vue, et j´étais toujours son ombre.
Le jour où Marcel m'a présenté à Lola, j'ai eu peur que ce soit le début du déclin de notre amitié, mais non, à partir de ce moment, nous trois serions imbattables. On faisait tout ensemble: aller à la plage en été, jouer au billard les jeudis, aller au cinema trois fois par semaine,…Et pourtant, je ne pouvais pas m'empêcher de penser que j'avais été adopté par ce couple, comme le personnage qui joue Sal Mineo dans La Fureur de vivre.
Un jour nous sommes allés voir Jules et Jim au cinéma. C´est l´histoire de deux amis qui partagent la même petite amie. Lola était assise entre nous, et dans la pénombre de la salle, elle a pris ma main et un frisson a parcouru mon corps. J´ai pensé aux Physiocrates du XVIIIe siècle, laissez- faire, laissez-passer

À partir de ce moment, j'ai pensé à Lola différemment, elle n´était  plus Natalie Wood à La Fureur de vivre, et Marcel n´était pas James Dean non plus. Un jour Lola est venue me voir en pleurant désespérément. Elle et Marcel s´étaient disputés, je la serrais de toutes mes forces pour la réconforter et j'ai essuyé ses larmes avec mes doigts maladroits. Sans savoir comment, nous sommes tombés sur le lit...

Les choses ne sont jamais redevenues comme elles étaient. Marcel et Lola ont résolu leurs différends et ont fini par se marier, et moi, peu à peu, je me suis éloigné d'eux.


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Aujourd'hui nous enterrons Marcel. J'ai rencontré Lola après de nombreuses années. Malgré les cernes qui entourent ses yeux et les larmes qui éteignent sa lumière, elle continue d'être belle. Je m'approche d'elle et sèche ses larmes maladroitement. Je la serre dans mes bras pour la réconforter…



domingo, 10 de noviembre de 2019

La imaginación conservadora



He leído recientemente “La imaginación conservadora” de Gregorio Luri. Se trata de un ensayo en el que el autor defiende con argumentos, rigurosidad, inteligencia y  multitud de ejemplos una manera de entender la sociedad que, grosso modo, dista bastante de la mía. Y, sin embargo, ¡qué placer de lectura! A pesar de las profundas diferencias de partida -o tal vez debido a ellas- el libro es de lo más estimulante. Más que una lectura, para mí, ha sido un diálogo, un diálogo cojo, si acaso, pues habría sido un placer encontrar una contrarréplica por parte del autor a las objeciones que en muchos puntos –no en todos, obviamente- se me iban ocurriendo. Dice el propio Luri que en una discusión el que pierde gana y el que gana pierde. Me explico. Si al final de la discusión, te das cuenta de que has perdido y cambias o matizas tu opinión, ya has ganado algo: has ganado en sabiduría. Por el contrario, el que se considera ganador, sale igual que entra: no ha aprendido nada nuevo.


A mí el libro de Luri no me ha hecho cambiar en lo esencial mi manera de ver –de pensar- la sociedad, pero sí me ha servido para enriquecer mi propio pensamiento. Para matizar algunos puntos, comprender otros, rectificar en algunos detalles, relativizar “mis verdades”,…En definitiva, tras la lectura del libro, yo he salido ganando…

Dice también el propio Luri lo que, aunque obvio, debe ser recordado: si sólo escuchamos nuestras voces –o la de aquellos que piensan como nosotros- estamos condenados a la ignorancia.

Lo malo de tener que elegir entre dicotomías como ser conservador o ser progresista es que estamos dando brochazos demasiado gruesos. Para pintar nuestro pensamiento –o para reconocerlo- debemos utilizar pinceles más finos. Y aquí me viene a la memoria una frase de otra mente lúcida: la del filósofo Santiago Alba Rico, quien defiende que hay que ser económicamente revolucionario, políticamente reformista y antropológicamente conservador.

Si se animan con Gregorio Luri, ¡buena lectura!





martes, 13 de agosto de 2019

Javier Ortiz



Para los que éramos –somos- devotos de Javier Ortiz, hablar de él es como para el futbolero hablar de Messi: se nos acaban los epítetos. Hace unas semanas terminé de leer el libro “Javier Ortiz. Talento y oficio de un periodista”, una excelente selección de artículos del periodista donostiarra editado por FOCA. He dicho terminé, pero no es cierto, uno siempre vuelve a releer los artículo del mestre. Conocí –me refiero como lector- a Javier Ortiz tarde, demasiado tarde, tal vez sería el año 98 ó el 99. Me lo “presentó” el amigo Pako Belmonte, y desde entonces, como tantos otros fieles, lo seguí, primero en “El Mundo”, luego en “Público” y, por supuesto, siempre en la red. Su muerte hace 10 años nos dejó un poco huérfanos a todos los que despertábamos cada mañana desayunando su artículo del día. Cualquier artículo de Ortiz cogido al azar es una pequeña joya, y muchos, por distintas razones, deberían enmarcarse en las aulas de las facultades de periodismo. De la selección que ha hecho Mikel Iturria quiero reseñar algunos de los artículos que, por razones distintas, me han parecido delicatessen.

Lola Gaos. Elogio de la dignidad y del compromiso político, y social, que es lo mismo.

Sueño con Jamaica. Se me pone, como decía aquel, gallina de piel.

Tortura y doble moral. Un ejercicio de razonamiento lógico contra la tortura.

Todos tenemos una caja única. Para que no nos engañen con el cuento ese de que no hay recursos.

No son ilegales. ¿Cómo es posible dar una lección de historia sobre la inmigración en tan pocas palabras? Sublime.

Urnas no. Sobre conceptos tan vagos como “democracia” y “libertad”, y tan concretos como “libertades”. ¡Châpeau!

Gente rara. Con este me he reído mucho.

La imagen de la degeneración. Reflexión sobre el avance del individualismo impulsado por los fanáticos del neoliberalismo.

Ni lo sé ni me importa. Contra la pena de muerte por principios (morales).


A los que ya disfrutabais de Javier Ortiz, nada de esto os vendrá de nuevo. Los que todavía no lo conocían, leed estos artículos y otros del autor y luego contadme.





viernes, 12 de julio de 2019

El forastero


Estoy leyendo “Trajecte final”, una recopilación de cuentos de género fantástico de Manuel de Pedrolo. Mi mujer, insaciable, no solo lee sus propias novelas sino que pretende que le cuente las que yo leo, íntegramente. 

En uno de los relatos –accedo- un forastero llega a una granja del Medio Oeste norteamericano en busca de trabajo. Está regentada por un joven matrimonio. El amo le ofrece trabajar en la granja sólo por ocho días, no más. El otro acepta, está de paso, dice. No me entretengo en detalles pero, WARNING! voy a hacer un spoiler. El foráneo –el lector sabrá esto más tarde- resulta ser un extraterrestre, y es capaz de adoptar formas humanas a su antojo. En un momento dado, el alienígena adopta el físico del marido desaparecido y convive con la mujer durante un año. Ella no nota nada distinto en su hombre salvo un crecido deseo sexual. Se extraña, pero no le molesta (au contraire). De esta relación nacerá un niño, aparentemente humano.
Por otro lado, la policía, que ya había abatido a cuatro tripulantes de la nave, busca al quinto: nuestro protagonista. Temeroso y acuciado por sus perseguidores, nuestro alien acaba por confesar su verdadera identidad a la mujer, así como las razones de su viaje. Su mundo había sido devastado por un accidente nuclear, y él y sus compañeros buscaban otro planeta donde rehacer sus vidas. Tras la lógica sorpresa inicial, y algunos reproches por haber sembrado su simiente en otras mujeres de la zona y haber engendrado, probablemente, otras criaturas, ella accede a ocultarlo. Nosotros también tenemos  derecho a vivir, ¿no? Clama lastimosamente en uno de los diálogos. No destripo el final, léanlo.

La controversia con mi esposa está servida; mientras yo simpatizo con el alóctono, que sólo pretende salvarse él y preservar su especie, ella considera que es un extraterrestre cabrón (e infiel) que quiere colonizar la Tierra y acabar con nosotros y que, por tanto, debe ser liquidado. Discutimos acaloradamente. ¡Eres una xenófoba y una racista! –le espeto- eres de las que dice: ¡primero los de aquí, primero los de aquí!, los de la Tierra, ¿verdad? Ella clama: ¡Pero si es un EXTRATERRESTRE!  Nada, lo vemos distinto, qué le vamos a hacer.

Esa misma noche, ya en el lecho conyugal, no dejo de pensar en la subyugante historia y en el dilema ético. No puedo conciliar el sueño. Ella –lo noto en su respiración- tampoco. Cariño –le susurro al oído- sé que estás despierta, ¿quieres que juguemos a que yo era un extraterrestre?…