domingo, 4 de enero de 2026

Mis películas de 2025

 



Estas son las películas que he visto en 2025. Como es costumbre de algunas –de bastantes- es el segundo o tercer (o más) visionado. La lista está plagada de clásicos, qué le vamos a hacer…

 

El gabinete del doctor Caligari (Das Cabinet des Dr. Caligari), Robert Wiene, 1920

Las aventuras de Silvia (Sylvia Scarlett), George Cukor. 1935 VOSE

Margarita Gautier (Camille), George Cukor, 1936 VOSE

Jezabel (Jezebel), William Wyler, 1938 VE

La carta (The Letter), William Wyler, 1940 VE

Sospecha (Suspiction), Alfred Hitchcock, 1941 VE

Serenata nostálgica (Penny Serenade), George Stevens, 1941 VE

Las tres noches de Eva (The Lady Eve), Preston Surges, 1941 VE

La mujer del año (Woman of the Year), George Stevens, 1942 VE

La mujer del cuadro (The Woman in the Window), Fritz Lang, 1944 VE

Levando anclas (Anchors Aweigh), George Sidney, 1945 VOSE

Perversidad (Scarlet Street), Fritz Lang, 1945 VE

Que el cielo la juzgue (Leave her to Heaven), John M. Stahl, 1945 VE

Cadenas rotas (Great Expectations), David Lean, 1946 VOSE

El extraño (The Stranger), Orson Welles, 1946 VOSE

La dama de Shanghai  (The Lady from Shanghai), Orson Welles, 1947 VOSE

Los amantes de la noche (They Live by Night), Nicholas Ray, 1948 VOSE

Oliver Twist, David Lean, 1948 VOSE

Winchester 73 (Winchester 72), Anthony Mann, 1950 VOSE

Bodas reales (Royal Wedding), Stanley Donen, 1951, VOSE

Pandora y el holandés errante (Pandora and the Flying Dutchman), Albert Dewin, 1951 VE

Ivanhoe, Richard Thorpe, 1952 VOSE

Él, Luis Buñuel, 1953

Vacaciones en Roma (Roman Holiday), William Wyler, 1953 VE

Atrapa a un ladrón (To Catch a Thief), Alfred Hitchcock, 1955 VE

Mr. Arkadin, Orson Welles, 1955 VE

Le Point Courte, Agnes Varda, 1955 VOSE

Ascensor para el cadalso (Ascenseur pour l´échafaud), Louis Malle, 1957 VOSE

Indiscreta (Indiscreet), Stanley Donen, 1958 VE

El pisito, Marco Ferreri, 1958

Como un torrente (Some Came Running), Vincente Minnelli, 1958 VOSE

Río Bravo (Rio Bravo), Howard Hawks, 1959 VOSE

La herencia del viento (Inherit the Wind), Stanley Kramer, 1960 VOSE

Desayuno con diamantes (Breakfast at Tiffany´s), Blake Edwards, 1961 VE

El ángel exterminador, Luis Buñuel, 1962

Cleo de 5 a 7 (Cléo de 5 à 7), Agnes Varda, 1962 VOSE

Ninette y un señor de Murcia, Fernando Fernán Gómez, 1965

La felicidad (Le bonheur), Agnes Varda, 1965 VOSE

Los cuatro hijos de Katie Elder (The Sons of Katie Elder), Henry Hathaway, 1967 VOSE

A quemarropa  (Point Blank), John Boorman, 1967 VOSE

La jungla humana (Coogan's Bluff) Donald Siegel, 1968,VOSE

La rodilla de Clara (Le genou de Claire), Eric Rohmer, 1970 VOSE

Harry el sucio (Dirty Harry), Don Siegel 1971 VOSE

El padrino  (The Godfather), Francis Ford Coppola, 1972 VE

La huida (The Getaway), Sam Pekinpah, 1972 VOSE

Serpico (Serpico). Sidney Lumet, 1973 VOSE

Un capitán de quince años, Jesús Franco, 1973 VE

El padrino, segunda parte (The Godfather, part II), Francis Ford Coppola, 1974 VOSE

Picnic en Hanging Rock (Picnic at Hanging Rocd), Peter Weir, 1975 VOSE

Tarde de perros (Dog Day Afternoon), Sidney Lumet, 1975 VOSE

Licencia para matar (The Eiger Sanction), Clint Eastwood, 1975 VOSE

A la caza (Cruising), William Friedkin, 1980 VOSE

Pepi, Luci,  Bom y otras chicas del montón, 1980, Pedro Almodóvar

La cosa (The Thing), John Carpenter, 1982 VOSE

La sala de baile (Le bal), Ettore Scola, 1983 VO

Sangre fácil (Blood Simple),Director´s cut, Joel y Ethan Coen, 1984 VOSE

El viaje a ninguna parte, Fernando Fernán Gómez, 1986

El nombre de la rosa (The Name of the Rose), Jean-Jacques Annaud, 1986 VOSE

A la mañana siguiente (The Morning After), Sidney Lumet, 1986 VE

Alrededor de la medianoche (Round Midnight), Bertrand Tavernier, 1986 VOSE

El rayo verde (Le rayon vert), Eric Rohmer, 1986 VE

Franético (Frantic), Roman Polanski, 1988 VOSE

Cinema paradiso (Nuovo Cinema Paradiso), Giuseppe Tornatore, 1988 VOSE

Inseparables (Dead Ringers), David Cronenberg, 1988 VOSE

El padrino, tercera parte (The Godfather, coda), Francis Ford Coppola, 1990 VOSE

Noche en la Tierra (Night On The Earth), Jim Jarmush, 1991 VOSE

Sin miedo a la vida (Fearless), Peter Weir, 1993  VOSE

El sueño de Arizona (Arizona Dream), Emir Kusturica, 1993 VOSE

La muerte y la doncella (The Death and the Maiden), Roman Polanski, 1994 VOSE

Pulp Fiction, Quentin Tarantino, 1994 VOSE

Cuatro bodas y un funeral (Four Weddings and a Funeral), Mike Newell, 1994 VE

Tierra y libertad (Land and Freedom), Ken Loach, 1995 VOSE

Medianoche en el jardín del bien y del mal (Midnight in the Garden of Good and Evil), Clint Eastwwod, 1997 VOSE

Legítima defensa (Rainmaker), Francis Ford Coppola, 1997 VOSE

El talento de Mr. Ripley (The Talented Mr. Ripley), Anthony Minghella VE, 1999 VE

La habitación del hijo  (La stanza del figlio), Nanni Moretti, 2001 VOSE

Dos colgados en Chicago  (Just Visiting), Jean-Marie Poiré, 2001 VE

Infiel (Unfaithful), Adrian Lyne, 2002 VE

Kill Bill volumen 1, (Kill Bill Volume 1), Quentin Tarantino, 2002 VOSE

Suite Habana, Fernando Pérez, 2003 VO

Lost in Translation, VOSE, Sofia Coppola, 2003 VOSE

Kill Bill Volumen 2, (Kill Bill Volume 2),Quentin Tarantino, 2004 VOSE

Y que le gusten los perros (Must Love Dogs), Gary David Goldberg, 2005 VE

Match Point, Woody Allen, 2005 VOSE

Un buen año (A Good Year), Ridley Scott, 2006 VOSE

Malditos bastardos (Unglorious Bastards), Quentin Tarantino, 2009  VOSE

Los límites de control (The Limits of Control), Jim Jarmush, 2009 VOSE

La delicadeza (La délicatesse), David Foenkinos y Stéphane Foenkinos, 2011 VE

Alps, Yorgos Lánthimos, 2011 VOSE

La gran belleza (La grande belleza), Paolo Sorrentino, 2013 VOSE

Solo los amantes sobreviven (Only lovers left alive), Jim Jarmush, 2013 VOSE

Un italiano en Noruega (Quo Vado), Gennaro Nunziante, 2016 VE

Sully, Clint Eastwood, 2016 VOSE

The Disaster Artist, James Franco, 2017 VOSE

La seducción (The Seduction) Sofia Coppola, 2017 VOSE

Los muertes no mueren (The Dead Don´t Die), Jim Jarmush, 2019 VOSE

Pan de limón con semillas de girasol, Benito Zambrano, 2021

El callejón de las almas perdidas (Nighmare Alley), Guillermo del Toro 2021 VOSE

Anette, Leos Carax, 2021, VOSE

El cuarto pasajero, Alex de la Iglesia, 2022

Mari (dos), Lucía Alemany, 2023

Fallen Leaves, (Kuolleet lehdet) Aki Kaurismaki, 2023 VOSE

Saben aquell, David Trueba, 2023 VO

La guitarra flamenca de Yerai Cortés, C. Tangana, 2024

Soundtrack to a Coup d´Etat, Johan Grimonprez, 2024 VOSE

La sustancia (The Substance), Coralie Fargeat, 2024 VOSE

La gran ambicion (Berlinguer. La grande ambizione), Andrea Segre, 2024 VOSE

Parenostre, Manuel Huerga, 2025 VO


jueves, 1 de enero de 2026

Algunas lecturas de 2025


 

Estas son algunas de mis lecturas de 2025. Las presento, como acostumbro, en dos listas: por un lado novelas (y aquí incluyo cuentos, poesía, teatro,..) y por otro lado ensayos.  En algunos sitios separan “ficción” y “no ficción”, pero a mí  esa división no me gusta: las supuestas “no ficciones” en muchas ocasiones se adornan con algo de ficción, y las ficciones se nutren inevitablemente de realidades. En algunas obras la frontera entre novela y ensayo no es nada clara.

 

NOVELAS  (y otros géneros)

BÉCQUER, Gustavo Adolfo: Rimas y leyendas, ed. EDAF, Madrid, 1988

CELA, Camilo José: La família de Pascual Duarte, Ed. Biblitotex, El Mundo, 2001

CERCAS, Javier: Soldados de Salamina, ed. Círculo de lectores.

CLARÍN, Leopoldo Alas: Una novela y ocho cuentos (Doña Berta, Avecilla, Pipá, Las dos cajas, El cura de Vericueto, El dúo de la tos, ¡Adiós, Cordera!, Cambio de luz, El diabló en Semana Santa, ed. Planeta, Barcelona, 1983

DAUDET, Alphonse: Cartas desde mi molino, ed. Salvat Editories, Estella (Navarra), 1986

GARCÍA MARQUEZ, Gabriel: El coronel no tiene quien le escriba, ed. RBA, Barcelona, 2004

MARÍAS, Javier: Berta Isla, ed. Alfaguara, Barcelona, 2017

MARTÍN GAITE, Carmen: Lo raro es vivir, ed. Círculo de lectores, Barcelona, 1996

NABOKOV, Vladimir: Lolita, ed. Anagrama, Barcelona, 1986

RILKE, Rainer María: Cartes sobre Cézanne, ed. La llar dels llibres, Barcelona, 1987

SCHWARTZ, Delmor: La responsabilidad empieza en los sueños, ed. Bruguera, Barcelona, 2010

SHAKESPARE, William: El rey Lear, Ed. Cátedra, Madrid, 1986

SKÁRMETA, Antonio: El cartero de Neruda, ed. Random House Mondadori SA, Barcelona, 2003

TABUCCHI,  Antonio: Sostiene Pereira, Ed.RBA Proyectos Editoriales, Barcelona, 1997

TOLSTOI, Lev: Anna Karénina, ed. Alba Clasica Maior, 2024

VARGAS LLOSA, Mario: Los jefes, ed. Primera Plana, Barcelona, 1993

VILLALONGA, Llorenç: Bearn o la casa de les nines, Grupo Editorial 62, Barcelona, 2014

 

 

ENSAYOS

BARDERA, Damià: Incompentències bàsiques, Crònica d´un desgavell educatiu, ed. Portic ediciones, Barcelona, 2024

CABEZA DE VACA, Alvar Núñez: Naufragios, ed. Losada, Buenos Aires, 2007

CERDÀ, Paco: Presentes, Ed. Alfaguara, Barcelona 2024

MARÍAS, Julián: La educación sentimental, ed. Ediciones del Prado, Madrid, 1994

QUINN, Josephine: Cómo el mundo creó Occidente, 4000 años de historia, Ed. Crítica, Barcelona, 2025

SCOTT, James C.: Contra el Estado, Una historia de las civilizaciones del Próximo Oriente antiguo, ed. Trotta, Madrid, 2022

VATTIMO, Gianni y otros: En torno a la posmodernidad, ed. Anthropos editorial del Hombre, Barcelona, 1994

VILLORO, Juan: No soy un robot, ed. Anagrama, Barcelona, 2024

ZWEIG, Stefan: Tres maestros (Balzac, Dickens, Dostoyeski), ed. Acantilado, Barcelona, 2004


miércoles, 24 de diciembre de 2025

Un triste cumpleaños

 

Querida Noemí:

Nunca me resultó tan difícil felicitarte el cumpleaños como me lo está resultando hoy. ¡Cómo se felicita a alguien en un día en que parece que la noche no tiene fin! En casos como este, ya lo sabes, busco consuelo, o al menos la esperanza de encontrarlo, en las palabras del poeta de Avon: la noche más larga no es eterna.

Algún día, tal vez el menos pensado, empezaremos a vislumbrar la luz al final del túnel.

Volveremos, no lo dudes, a esas pequeñas cosas que nos hacen sentir dichosos. Nosotros no necesitamos grandes fastos para ser felices; nos basta con poca cosa: nadar en el mar, una comida campestre, aprender una coreografía y bailarla en la calle; qué éxito tuvimos con Thriller, ¿recuerdas? Y por supuesto: los amigos, siempre necesarios, hoy imprescindibles. Ningún hombre es una isla, decía el poeta John Donne.

Estos días –estas semanas ya- me he dado cuenta de que somos muy afortunados porque tenemos muy buenos amigos. Aunque, de hecho, yo no tenía ninguna duda de que estarían ahí cuando los necesitáramos.

Y, finalmente, nos tenemos a nosotros mismos: yo a ti, tú a mí, incondicionalmente, en la salud y en la enfermedad…

Aunque no es día para decir feliz cumpleaños, porque sabemos que el día de hoy no va ser feliz, que no puede serlo, quiero que sepas que te quiero más de lo que mi corazón puede soportar.



lunes, 8 de diciembre de 2025

Querídisima Angelines

 


Hoy estamos aquí para despedirnos de ti, pero no sé si vamos a poder, ni si vamos a querer. Conocerte y quererte son sinónimos cuando se refieren a tu persona.

Eras mi suegra, una palabra que no goza de buen predicamento, creo que en ningún idioma, pero que en algunos, como en francés, belle-mère, es amable, afectuosa y en tu caso, plenamente certera.

Si lo mejor que me ha pasado en la vida ha sido conocer a Noemí, ¿cómo no podría estar agradecido a quienes la crearon? Y no me refiero sólo a la concepción física sino a la crianza, a la educación, a ese llegar a ser. Sólo por eso ya estaría en deuda contigo, y aquí tengo que mencionar a Manolo, tu marido, que hoy no puede estar con nosotros por razones obvias. Estoy infinitamente agradecido a vosotros, bellos-padres.

Es una pena que las palabras de gratitud lleguen muchas veces cuando el homenajeado ya no está entre nosotros. Pero creo que en la cotidianeidad, en aquellas pequeñas cosas, que cantaba Serrat, entre tú y yo siempre ha habido mucha complicidad.

Dicen que cuando perdemos a un ser querido estamos tristes porque perdemos a una parte de nosotros mismos, y es cierto. Con cada persona somos diferentes, hay muchos yos, hablamos de una manera o de otra, gesticulamos de una determinada forma, elegimos unos temas de conversación u otros... Así que perder a un ser querido es también perder una parte de nosotros mismos.

Habrá otras comidas familiares, pero tú no estarás, bueno sí estarás en espíritu, pero no es lo mismo. Echaremos en falta tus bromas, tu sentido del humor, tus platos, tus chascarrillos,  tu afecto,…

En esas comidas, recuerdo, cuando todavía estábamos en los postres y casi atragantándome ya amenazabas con sacar el backgammon, ese juego de estrategia que tanto te gustaba, y me conminabas con una de tus frases ingeniosas: ¿qué prefieres fregar o jugar? Alguna vez te contesté: fregar. Pero no, nos dirigíamos al salón para jugar una partida. Ya jamás podre soplar los dados entre mis manos invocando “seis doble, seis doble”, y tú ya no tratarás de recurrir a la magia negra para frustrar mi súplica. Dios mío ¡cuánto voy a echar de menos esas partidas de backgammon!

Es complicado encontrar palabras de consuelo en estos casos; por eso es tan difícil dar pésames. No hay más camino que mirar adelante, seguir con nuestras vidas, y con lo que todavía tenemos, que es mucho. Habrá que pasar un tiempo de duelo y estar triste, sí, tenemos derecho a estar tristes. El recuerdo del ser querido copará nuestros pensamientos, interferirá en nuestras actividades, y nos anegará la tristeza, es parte de la vida.

Y con el tiempo, que dicen que todo lo cura, volveremos a sonreír. Y el recuerdo del ser querido seguirá acudiendo a nuestros pensamientos pero trocado en un sentimiento no digo feliz, pero sí al menos amable y no perturbador.

Empecé estas palabras con “Querísidima Angelines”, que no es más que un trasunto de las palabras con que Manolo iniciaba las cartas de amor de juventud. Cuando Noemí era niña le decía a Yoli: vamos a aprovechar que no están para leer las cartas de amor de papá y mamá, sé donde están escondidas; y se reían a carcajada limpia de las cursilerías que todos los enamorados solemos decir o escribir, salvo que uno sea Bécquer o Shakespeare, que no suele ser el caso.

En fin, no quiero alargarme más, solo decirte que te queremos hasta el infinito y más allá.

Descansa en paz


Gijón, 12 de noviembre de 2025


P.D. Este texto lo leí en voz alta en el funeral de Ángeles.

domingo, 5 de octubre de 2025

Mis lecturas, hasta la fecha, de Javier Marías



Descubrí a Javier Marías con Corazón tan blanco en 2023 y fue un amor a primera vista. Me rendí incondicionalmente a su prosa exquisita, inteligente y delicada. Enganchado a Marías como un heroinómano a la heroína, no había más mundo para mí que el que se escondía tras las tapas blandas de sus novelas.

Por si puede ser de utilidad a alguien sediento de buena literatura, y muy brevemente, reseño los libros, la mayoría novelas, que he leído del autor. Decidí leer sus novelas cronológicamente, según fecha de publicación.

Los dominios del lobo. Publicada en 1971 con sólo 19 años. Nada que ver con obras más maduras y, sin embargo, es muy amena, divertida e inteligente. Parodia y homenaje al cine de Hollywood.

Travesía del horizonte. Publicada en 1972. Imitación de las novelas de aventuras del siglo XIX. Aburridísima, no merece la pena.

El monarca del tiempo. Publicada en 1978. Un libro extraño, difícil y pretencioso. Solo para masoquistas.

El siglo.  Publicada en 1983. Empieza a vislumbrarse a un gran escritor, pero todavía le falta.

El hombre sentimental. Publicada en  1983. No es muy larga, 190 páginas, pero ya es reconocible el gran autor de obras posteriores.

Todas las almas. Publicada en 1989. Narra los dos años de un profesor de literatura española en Oxford. El propio autor vivió esa experiencia, y tuvo que desmentir reiteradamente que el personaje fuese un alter ego suyo. Incluso escribió otra novela, Negra espalda del tiempo,  para “aclarar”. Muy buena.

Mañana en la batalla piensa en mí. Publicada en 1994. En mi opinión, una de las mejores.

Corazón tan blanco, publicada en 1992. Preciosa y, como decía al principio, mi descubrimiento de Marías y el inicio de un idilio.

Negra espalda del tiempo. Publicada en 1998. Inteligente falsa novela –supuesta autobiografia donde no se sabe qué es real y qué ficción- y que sirve de contrapunto a Todas las almas. Recomiendo leerla justo después de esta última.

Tu rostro mañana. Una trilogía que Marías consideraba una sola novela. Se compone de  1.Fiebre y  Lanza, (2002), 2. Baile y sueño, (2004) y 3. Veneno, sombra y adiós, (2007). Droga dura y de la mejor calidad. Jamás pensé que una historia de espías pudiera cautivarme.

Los enamoramientos. Publicada en 2011. Un misteriosa historia de amor. Entre mis preferidas.

Así empieza lo malo. Publicada en 2014. La historia íntima del matrimonio de Eduardo Muriel y Beatriz Noguera contada por un testigo, el joven Juan de Vere. Cameos del profesor Francisco Rico. Otra obra maestra.

Berta Isla. Publicada en 2017. La extraña historia de un matrimonio, el de Berta Isla y Tomás Nevinson, en el que las largas ausencias de este por su misterioso trabajo desgarran el corazón de la esposa. Gran novela.

Tengo pendiente la lectura de su última novela y que complementa a Berta Isla, Tomás Nevinson (Alfaguara, 2021). Creo que estoy posponiendo esa lectura por la desazón que, temo, me produciría no tener más novelas que llevarme a los ojos.

 

No escribió muchos cuentos. Leí primeramente la selección Cuando fui mortal (1996), contiene doce: El medico nocturno (1991), La herencia italiana (1991), En el viaje de novios (1991), Prismáticos rotos (1992), Figuras incabadas (1992), Domingo de carne (1992), Cuando fui mortal (1993), Todo vuelve mal (1993), Menos escrúpulos (1994), Sangre de lanza  (1995), En el tiemo indeciso (1995), No más amores (1995).

Y con Mala índole: cuentos aceptados y aceptables (1998), acabé de leer los que me faltaban, pues este libro contiene todos los cuentos que publicó el autor.

Por último, Miramientos (1997), un libro en el que a partir de diversas fotografías de escritores en lengua castellana realiza unas logradísimas semblanzas.

 

Quedan pendientes ensayos, artículos y traducciones. 



domingo, 28 de septiembre de 2025

Amigos para rato(s)

 




Cuando uno está en la cincuentena, adquiere una perspectiva del tiempo lo suficientemente amplia como para reflexionar sobre su inexorable y vertiginoso paso. E inevitablemente piensa con demasiada frecuencia en los estragos que este causa en nuestras vidas; y no me refiero a la vista cansada – ¡si sólo fuera la vista!, ni a la pérdida de cabello en los hombres, ni a los surcos que empiezan a cartografiar nuestra piel, ni a otros signos externos que invitan a ser tratados de usted. Tampoco somos ya capaces de correr los 100 metros en menos de 10 segundos. Aquí exagero, pero ustedes ya me entienden.

Pero yo no quería hablar sobre la devastación que el paso del tiempo inflige en nuestros tersos cuerpos de juventud; la publicidad y la propia sociedad ya se encargan de recordárnoslo a cada instante. Yo quiero reflexionar sobre la relación entre el paso de tiempo y las amistades.

Si pienso en los amigos que tenía hace, por ejemplo, veinte años, me doy cuenta de que algunos ya no están. En algunos casos, los menos y más lastimosos, porque sus corazones dejaron de latir. Pero lo más habitual es que la amistad se haya extinguido como un fuego en esa vaguedad que llamamos circunstancias de la vida. En algunos casos, que puedo contar con los dedos de una mano, el fin se produjo por un tajo seco e imposible de coser: una discusión, una riña, una traición, o sencillamente un malentendido que ninguna de las partes tuvo interés en abordar. Pero lo más frecuente, hablo siempre desde mi experiencia, ha sido un paulatino distanciamiento, una muerte lenta por enfriamiento. Y créanme que, en muchos casos, lamento esas pérdidas, esas bajas, esas casualties in the battle, que dirían los ingleses. Pienso, por ejemplo, en amistades de la universidad, de aquellos días de vino y mapas (estudié Geografía); de algunas debo conservar el teléfono en una de esas agendas de papel que utilizábamos el siglo pasado; si me atreviera a llamar, seguramente respondería otro abonado, wrong number. Lo cierto es que con otras podría contactar, pero hace ya tanto tiempo que no sé si merece la pena… 

¡Excusas!

Está bien, supongamos que llamo a fulanito, le tiendo mi mano y me la rechaza, ¡qué se ha creído!... ¡Es la guerra!  (Aquí sonrío, pues me acuerdo de una hilarante escena de Groucho Marx en “Sopa de Ganso” en la que imaginación va por delante de la realidad).

En efecto, si no llamamos a fulanito es, por decirlo en lenguaje coloquial, porque nos da corte. Tenemos miedo al rechazo, como cuando de adolescente nos gustaba alguien y en lugar de buscar la interacción la rehuíamos, no fuera a pensar que…

Miedo al rechazo, in other words, miedo al fracaso. Qué tontos somos lo humanos, ¿verdad?

Si en la primera parte de este escrito hablé del pasado, ahora quiero referirme al futuro. El otro día estaba cenando con mi mujer y, hablando de amistades, le planteé una cuestión: dentro de veinte años, (aquí habría que puntualizar, si aún vivimos…) ¿cuántas de las amistades que ahora tenemos crees que se mantendrán incólumes y cuántas pasarán a formar parte de la lista de casualties in the battle? Empezamos a invocar nombres. En algunos casos ambos coincidimos en un sí rotundo: fulanito o fulanita seguramente (este “seguramente”, es curioso, resta seguridad) seguirán siendo amigos nuestros; pero con otros nombres torcimos el gesto: hay amistades más frágiles que otras. No voy a dar nombres, más que nada para evitar eso que llamamos profecía autocumplida, pero la reflexión ahí queda.

 


lunes, 8 de septiembre de 2025

La inepcia de Mr. Ripley

 


¡Cómo es posible destrozar una gran novela con tan pérfido y tamaño bodrio!

Ayer mi mujer y yo sufrimos en carne viva la versión cinematográfica de la gran novela de Patricia Highsmith El talento de Mr. Ripley, dirigida en 1999 por Anthony Minghella (El paciente inglés, 1996). Dejando de lado la novela, la película, cinematográficamente hablando, es pretenciosa y aburrida. Sin embargo, lo peor, lo que más indignación nos produjo es la utilización del nombre de la novela en vano. Cualquier parecido con la ficción novelada es pura coincidencia. Se utilizan los nombres de los personajes, las localizaciones y la inspiración de la historia para crear otra historia que sólo vagamente recuerda a la novela. Por ejemplo, los personales de la novela, a diferencia de los de la película, no son planos, sino que se mueven en una inquietante ambigüedad. El Mister Ripley de la película (Matt Damon) es un llorica que inunda de lágrimas medio metraje; sin embargo, el auténtico Mister Ripley (hablar de autenticidad ya es una ironía en esta historia) es un cínico con el lacrimal seco. Tampoco queda muy bien parado el personaje de Dickie Greenleaf (Jude Law), demasiado superficial y sin ningún parecido físico con Tom (en la novela se parecen y eso es parte de la gracia de la historia). Otro ejemplo: la insinuación de la homosexualidad en la novela –en las novelas- de Highsmith es siempre sutil, casi imperceptible, mientras en la película es bastante patente.

En definitiva, si todavía no han visto la película, están a tiempo: ¡no la vean! Lean la novela, me lo agradecerán. Es probable incluso que se enganchen a la serie de novelas del inefable Mr. Ripley (cinco libros impagables).

Y si por desgracia no les gusta leer, siempre pueden acudir a la versión cinematográfica que dirigió René Clément en 1960 con Alain Delon y Maurice Ronet y que se tituló A pleno sol. No tiene la enjundia de la novela, pero es mucho más decente.